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Terra
La Coctelera

Expediente X

Os voy a narrar lo que le aconteció a una buena amiga mía...

Primero quizás tenga que poneros en contexto.

Hace meses salía con un tío del que se enamoró perdidamente. La relación no funcionó. Ella, después del disgusto inicial, decidió que iba a intentar ser su amiga, entre otras cosas porque tenían un montón de amigos comunes.
Pasaron los meses, él seguía acechando a pesar de que varios amigos le habían dicho que la dejara tranquila. Ella seguía colgada...
Un buen día, después de unas copas, se acostaron. Bueno, hasta ahí, nada raro.

Una amiga común, que no era yo, se enteró que habían estado juntos, y el asunto se divulgó como la polvera encendida. Hasta aquí nada raro.

Después del día ‘d', mensaje de ella preguntando por unos pendientes olvidados en su casa, y mensaje de él diciendo que le habían interrogado. Ella pregunta curiosa cuál fue su respuesta...silencio. No volvió a saber de él.

Hasta que se encontraron un día de la siguiente semana, más por casualidad que por haber quedado. Ella apareció con una amiga en el sitio donde estaba él y más amigos comunes. Él se cabreó, puso el grito en el cielo diciendo que había sido una encerrona. Mosqueado con ella. Ella a por uvas...no se enteraba de lo que estaba pasando. Él le dijo: ‘tú y yo tenemos que hablar, pero hoy no'. Ella: ‘¿qué pasa?'. No answer. Nadie le decía nada, hasta que un amigo tuvo los huevos de contarle lo que pasaba.

Resulta que él iba negando que hubieran estado juntos el sábado anterior. Que ella estaba mintiendo, que se le iba la pinza...Este amigo común no sabía a quién creer. Le dolía que uno de los dos estuviese mintiéndole...lógico, a mí también me dolería.
Ella no se defendió, dejó que sus amigos pensaran lo que quisieran. Es más, les dijo que si llegado el caso, tenían que tomar partido por uno de los dos, que lo hicieran por él, a ella no le importaba, ni le iba a mosquear.
Además no era justo que se vieran en medio de una batalla que no era suya.
Ella sólo les dijo que aplicaran la ley de las bolsas de basura: que cogieran dos bolsas de basura, metieran la mierda a partes iguales y que se las diesen...una a cada uno.

Pero, como me dijo después, ella seguía sin entender por qué él había hecho daño a unos amigos por una mentira, por qué la había desprestigiado de esa manera, no olvidemos que la tildó de mentirosa y desequilibrada, vamos que estaba loca....por algo que no tenía la más mínima importancia.

Y para más inri, ella ni siquiera había disparado la historia, se había mantenido al margen y de repente se vio en medio...todo el mundo estaba enfadado con ella...

¿Merece la pena todo ese daño gratuito sólo para mantener una mentira?
¿Para qué mentir? ¿Qué estaba ocultando este chico?

No me deja de fascinar el comportamiento humano...

De cómo nos vemos y cómo nos ven

Siempre me ha llamado la atención comprobar cómo nos ve la gente que nos rodea, y cómo nos percibimos a nosotros mismos.

Hace poco una amiga escribió algo sobre mí en su blog. Os dejo el enlace.

Por un lado, sentí emoción, me encantó lo que escribió sobre mí, por otro lado, sorpresa.

Para ser sincera yo siempre me he creído una persona muy, muy, muy normal, con sus cosa, como todo el mundo, pero más bien del montoncillo.

Ni demasiado lista, ni demasiado tonta, ni demasiado simpática, ni demasiado cardo...lo que se suele etiquetar como ‘del montón'.

Gracias a nuestro bien amado/odiado Facebook, he localizado, o más bien, me ha localizado a mí, un amigo del colegio. Le había perdido la pista completamente. Nos separamos hace muchos años, él estuvo viviendo fuera de España, y tras un largo periodo de tiempo nos hemos vuelto a encontrar.

Hemos estado charlando largamente, y me ha parecido muy curioso, la percepción que él tenía de mí cuando íbamos al cole.

Yo por aquella época sólo me dedicaba a estudiar y a jugar al baloncesto. No me preocupaba por otras cosas...era un poco tímida, empollona, pero a la vez tenía muchos amigos, y la gente realmente buscaba ser mi amiga, no sé muy bien por qué...

Bueno, pues este amigo me veía algo misteriosa, distante, inteligente, con pose de culta...Según lo estoy escribiendo, me resulto una friki de narices!!!!!

Lo increíble es que aunque no queramos siempre transmitimos un personaje, siempre proyectamos un ‘yo' que no es real. Lo difícil es que ese personaje sea lo más parecido a lo que somos realmente, de lo que por mucho que queramos, no podemos escapar.

Y vosotros, ¿cómo creéis que os ven?, ¿qué personaje sois de cara a la galería?, ¿cómo nos maquillamos?.

Y como no sé qué canción poner a este tema...una que estaba escuchando, que me encanta por cierto.

Creo que este tema da para mucho más....

Sobre las promesas que nos hacemos a nosotros mismos

¿Cuántas promesas 'vuestras' habéis incumplido?

¿Es más complicado mantener una promesa con nosotros mismos que con los demás?

Yo creo que los tratos que hacemos con nosotros mismos tendemos a quebrantarlos. ¿Por qué?. Quizás porque la disciplina que nos aplicamos a nosotros mismos tiende a ser más flexible, maleable, y la vamos acomodando según las circunstancias y nuestras propias necesidades. ¿Es cuestión de fuerza de voluntad?

Cuantas veces os habéis prometido no hacer tal cosa, o tal otra...sobre todo referente a lo que hacían nuestros padres con nosotros. Cuántas veces habré dicho yo: ‘Nunca haré tal cosa como mi madre'...y al final, termino haciéndola exactamente, pero exactamente igual a como lo hacía ella. ¿La impronta esta quizás demasiado marcada en este caso?, ¿lo aprendido supera a lo prometido?

Quizás el truco está en hacerse promesas que se puedan llevar a cabo...o quizás eso sea lo fácil. Y, ¿a quién le gustan las cosas fáciles?

He de confesar que yo me he hecho varias promesas esenciales a mí misma, y a veces, me cuesta cumplirlas. Pero lo que tengo clarísimo es que lo primero de lo primero es ser honesta conmigo misma, y las voy a cumplir aunque me muerda las uñas o me dé de cabezazos con una pared.

Prometo las promesas que me hice a mí.

Seguiré intentándolo una y otra vez...
...Aunque a veces, MUCHAS VECES cueste horrores cumplirlas.

Mi madre es una friki

El domingo pasado me llevé a mi hijo a la manifestación ‘Contra la pobreza' en el centro de Madrid. Me parecía interesante que viera que todavía hay gente que se preocupa de alguna manera por los demás y que intentan hacer algo, aunque nos parezca totalmente en vano.
Como íbamos a una manifestación un poco ‘pogre', nos fuimos en metro.

En el recorrido íbamos hablando de varios temas. Yo le preguntaba por el cole y sus compañeros, ¿cómo se portaba fulanito?, ¿cómo menganito?...Y

Y de repente, Pablo, me dijo, ‘ese es un friki'. La siguiente pregunta fue, por supuesto, ¿qué es un friki?.

Él me dijo, pues que es un poco tonto, tolili, raro.

Según la wikipedia:
"Friki o friqui (del inglés freak, extraño, extravagante, estrafalario, fanático), es un término coloquial, que puede referirse a:

1) Un individuo que se muestra inusualmente interesado u obsesionado por un tema particular.

2) Aquellas personas específicamente interesadas (en algunos casos de manera obsesiva) hacia los temas de la llamada "cultura friki". (ciencia ficción, la fantasía, el manga, el anime, los videojuegos, los cómics y la informática, entre otros).
En algunos casos el término puede ser peyorativo."

Yo me quedé un poco anonadada, más que nada porque yo misma siempre me he considerado un pelín friki. A ver, me explico...

En el autobús, camino del insti, mientras las demás chicas leían el Súper Pop, yo iba con mi Muy Interesante, era la empollona de la clase, estudié astro-física, llevo gafas, me encanta la ciencia ficción, en particular Star Trek, no se me da mal el tema de la informática. De hecho, los chicos con los que trabajo me llaman ‘White hacker'. Para los neófitos, un hacker es un personajillo que entra en ‘servidores prohibidos'. Gracias que añadieron ‘White'...supongo que será como una bruja blanca, una bruja buena. Eso espero!.

Vaya, un poco rarita...lo único por lo que despisto un poco es que soy rubia.

Y hoy, en vez de una canción, un fragmento de una serie que me encanta.

¡Quiero recuperar mi magia!

Lleva días perdida, no me encuentra, ni yo a ella...pero nos estamos acercando.

La siento y ella me siente a mi.

Aún no me puedo explicar cómo nos perdimos. ¿Qué pasó?, ¿en qué cruce de caminos nos despistamos?, ¿cuándo te perdí?

Quizás fue en aquellos días de sombra en los que me perdí a mí misma, en los que parecía que todo estaba en ruinas, ¿fue ahí donde me despisté?.

Pero te voy sintiendo, voy sintiendo tu influjo...nos acercamos. Pronto, muy pronto volveremos a juntarnos y a brillar. Y entonces, todo estará de nuevo en su sitio.

¡Quiero recuperar mi magia!

Segundas, terceras, cuartas…oportunidades

¿Cuántas oportunidades somos capaces de dar?

El otro día, mi hija pequeña tenía clase de natación. Había ido sólo a una y esta era la segunda. Ya desde por la mañana, me dijo que no quería ir. Yo, por supuesto, no la hice caso.

La recogí en el cole, recogimos a su hermano, y nos fuimos al parque a esperar la hora de natación. En el parque empezó a llorar, y llorar, diciéndome que no quería ir a piscina. La cogí de la mano, nos fuimos las dos solas a dar un paseo y esta fue más o menos la conversación que tuvimos:

 Aitana, para ya de llorar. ¿Eres un bebé o una niña mayor?
 Soy mayor.
 Pues entonces, no puedes llorar como un bebé.
 Vale.
 Aitana, a todo en este mundo, a las cosas, a las personas, a los sabores, a todo, hay que dar siempre una segunda oportunidad. Porque la primera vez puede que no te guste mucho, pero la segunda te encanta. Igual con piscina. La primera clase estabas cansadita y no te gustó mucho, pero hoy puede que te encante.
 Snif, snif
 ¿Vas a darle una segunda oportunidad a la clase de natación?
 Snif, snif
 Vamos a hacer un trato. Hoy le das esa segunda oportunidad, y si no te gusta, volvemos a hablar y te borro de la clase. ¿Vale?
 Vale
 Bueno, pues volvemos al parque y luego nos vamos a piscina.

Pero cuando llego la hora de ir a la piscina...nos habíamos olvidado de todo lo que habíamos hablado. No se quería subir al coche, tenía una perreta tremenda. Yo con toda mi calma, arranqué, y en el momento de arrancar ya quería subir al coche.

Fuimos todo el camino llorando a más no poder.
Llegamos a la piscina, y por supuesto, no quería bajar del coche. La cogí en brazos, cogí la bolsa con el bañador y nos fuimos a los vestuarios. Allí empecé a quitarle la ropita para cambiarla, todo esto a la fuerza. Las otras mamás me miraban como compadeciéndose de mí. Yo no la dije absolutamente nada. La cambié y fuimos a esperar al profesor.

Ya el tema no era si iba a la natación o no, era que tenía que cumplir un trato. Y por mis santos cojones que tenía que cumplirlo. A mis niños siempre les he dicho desde pequeños: ‘Las promesas, y lo que se dice, se cumple, si no, mejor quedaros callados'. Y es algo que llevo a rajatabla, y ahora ellos también.

Llegó el profesor, me dijo, ‘esto hay que hacerlo rápido', la cogió y se la llevó para dentro.
En la clase estuvo como 10 minutos sentada con los pies dentro del agua. Luego empezó a animarse y hacer los ejercicios con las demás niñas. Yo la veía y no me lo podía creer, se estaba partiendo de risa con el profesor, después de cómo me lo había hecho pasar en el vestuario y toda la tarde. Os podéis imaginar las palabrotas que se me pasaban por la cabeza...Pero también mientras la veía pasárselo genial en la clase, me hacía yo misma la reflexión.
¿Cuántas oportunidades doy o he dado yo? Estoy pidiendo, inculcando a mi hija que de oportunidades, y ¿yo?.

Cuando salió de la clase, me dijo la granujilla.
 Mamá, que el trato que hicimos, que sí.
 ¿Qué sí qué?
 Que quiero volver.

A veces las segundas, terceras, cuartas...oportunidades traen algo bueno, ¿por qué no?

Funambulismo

Hoy sólo esto...

No me preguntéis por qué, pero esta canción me encanta.

"Me has pillado, revolviendo los recuerdos del pasado,
traficando con los cuentos que he inventado,
descubriendo cosas que ya había olvidado.

Me he quedado,
por si acaso encuentro algo, y he encontrado.
Por si hubiera que seguir hacia otro lado,
por si andara en el camino equivocado.

Hay cosas que no quise decirte, otras que no salieron,
a veces al mirarte me viste vaciándome en el suelo.

Me has pillado dando vueltas al recuerdo,
contaminándome de soledad,
trazando un plan para querernos,
buscando fórmulas para escapar,
sintiendo el moviendo.
El vértigo es la ausencia de la paz.

Hay cosas que no quise decirte, otras que no salieron,
a veces al mirarte me viste vaciándome en el suelo."

¿Qué habrán querido decir estos chicos con 'vaciándome en el suelo'?. Esta frase me tiene totalmente despistada, desconcertada....y me hace sentir rara.

Y esta otra. Cada vez que la escucho tengo sentimientos encontrados, entre soledad, tristeza, rabia, saudades...

Hoy estoy funambulista, haciendo equilibrios con mi vida para no caer...y sin red.

¿Quién o qué es tu wonder wall?

Sí, ya sé que la canción de Oasis es Wonderwall...pero he querido hacer una especie de juego de palabras.

¿No tenéis una pared maravillosa con la que os estrelláis una y otra vez? O quizás no sea tan maravillosa...

A mí me pasa con un montón de cosas en mi vida: proyectos, cosas que me gustaría hacer, habilidades (que no hay manera), personas...

Empecemos por lo fácil: la tortilla de patatas.

Me tengo, y me tienen, por buena cocinera. Soy capaz de preparar el plato más sofisticado que os podáis imaginar, sirva como ejemplo: ‘Bacalao en su punto de sal con crujiente de ibérico y guacamole'. Sí, ese plato lo he hecho yo, y realmente me salió estupendo.
Pero cuando hago una tortilla de patatas...la historia cambia. No sé qué es lo que hago mal, a veces dejo la patata demasiado cruda, otras se me quema, otras les falta huevo. Nunca acierto. Pero claro, me puede mi orgullo, y una y otra vez intento hacer la maldita tortilla de patatas. Y siempre me estrello...asique, últimamente le digo a mi madre que me la haga. No es que haya tirado la toalla, es simplemente, que mi faceta de hacedora de tortillas tiene que tomarse un descanso para ver si las musas la inspiran.

Otro tema son las personas, tema sin duda, más peliagudo.

Yo la verdad es que tengo varios ‘wonder walls'.

Mis wonder walls son aquellas personas con las que intentas, e intentas que las cosas funcionen, que la relación fluya, que todo vaya bien, que haya buen rollito....y cuál es el resultado: NADA. Efectivamente, no tienes ningún tipo de respuesta. La verdad es que resulta bastante frustrante cuando pones tu más sincera mejor intención, y NADA. No answers!. Incluso en ocasiones siento como si forzara la relación, es obvio, si sólo lo intenta una de las partes, al final tienes la sensación de estar obligando a la otra parte.

Y lo que sí he aprendido es que no se pueden forzar las relaciones entre las personas, ni de amor, ni de amistad, ni de colegueo.

Yo la verdad es que soy un poco cabezota, no olvidemos que soy tauro, y no me resisto a que las cosas no salgan bien, sobre todo cuando piensas que realmente merece la pena intentarlo y conseguirlo. Pero muchas veces, mejor dicho, casi siempre, no depende únicamente de ti. Supongo que tendré que aprender a dejar los intentos con mis wonder walls...o no... y me seguiré chocando una y otra vez, una y otra vez.

Aquello de ‘quien la sigue la consigue'....¿de verdad funciona?, ¿de verdad es así?, ¿o sólo funciona si el universo se confabula para ello, porque debe ser así?